COMPARTIMOS PARTE DEL ARTICULO Y LA PONENCIA REALIZADA POR ESTE EQUIPO DE INVESTIGACIÓN EN EL 5° CONGRESO DISUR, CÓRDOBA 19/09/2018.
La simulación como metodología educativa es utilizada en la enseñanza curricular de enfermería desde hace décadas.
¿Qué entendemos por simulación?
Según la definición tradicional la simulación es la representación de la
conducta o características de un sistema a través del uso de otro sistema. Esta definición amplia y poco contextual es
revisada por Schiavenato (2009) quien la reformula más específicamente: “la
simulación en el ámbito de la salud se considera una representación controlada
de la realidad, y en la educación de enfermería, como la experiencia que imita
el ambiente real, que requiere de individuos o simuladores para demostrar técnicas o procedimientos, y una toma de
decisiones y pensamiento crítico para proporcionar cuidados competentes y
seguros a los pacientes”.
En la enseñanza de Enfermería, la práctica y experiencia directa sobre
modelos de simulación o biosimuladores, permite a los estudiantes realizar un
proceso de aprendizaje vivencial. Los modelos facilitan repetir intensivamente
los procedimientos, involucrarse y participar, reflexionar sobre lo acontecido
en forma crítica, extraer conclusiones e incorporar lo aprendido hasta lograr
el dominio de los procedimientos.
Es indispensable resaltar que la incorporación de estas tecnologías en
la enseñanza/aprendizaje de enfermería exigen revisar las bases del modelo
pedagógico, y esclarecer los roles que adquieren docentes y estudiantes en
estos escenarios de aprendizaje (Piña-Jiménez, I. 2015).
Tipologías y clasificación de Biosimuladores
Hay diversidad de modelos de simulación y
biosimuladores, así como diferentes maneras de clasificarlos. Biosimuladores
para enfermería clasificados por su complejidad tecnológica (Urrea Medina, E.
2017), o fidelidad, entendida como grado de realidad proyectada (Reeves K.
2008):
> De baja fidelidad: estáticos, utilizados en la práctica clínica,
en general para el desarrollo de una habilidad psicomotora simple. Aquellos que
representan partes del cuerpo humano (part tasktrainers), pueden emplearse en
la enseñanza de procedimientos muy concretos como la reanimación cardiopulmonar
o una punción venosa.
> De mediana fidelidad: más realistas, utilizados en la práctica de
nuevas habilidades o para reforzar prácticas de habilidades múltiples. Pueden
ser maniquíes de cuerpo completo o un biosimulador que permite varias
intervenciones de enfermería, como resucitación cardiopulmonar, apoyo de
inserción de cánulas y administración de soluciones intravenosas, por ejemplo.
> De alta fidelidad: representación anatómica y asistencia por
software. Se utilizan en prácticas de enseñanza que involucran pensamiento
crítico y trabajo en equipo. Mediante programación ofrecen a los estudiantes un
paciente en una situación específica.
Nos resulta relevante sumar a esta clasificación la categoría de “pacientes simulados” (Piña-Jimenez, I.
2015), personas entrenadas para actuar como un paciente con una sintomatología
específica. En este caso no hay objeto, no hay parte del cuerpo, dispositivo o
maniquí. En este caso el grado de fidelidad de la simulación dependerá de las
dotes actorales del “simulador” y del “guión”.
Preguntas, primeras conclusiones, intenciones
El uso de biosimuladores no debe centrarse solamente en la
ejercitación de procedimientos manuales, sino en generar paralelamente un entorno de aprendizaje en el que se
integren el desarrollo de otras habilidades como la comunicación, reflexión,
pensamiento crítico, toma de decisiones y la consideración del paciente
(Piña-Jiménez, I. 2015).
Realizando un exhaustivo relevamiento sobre las tipologías de simuladores
existentes, los fabricantes y la disponibilidad de los mismos en nuestro país,
corroboramos que la mayoría de los simuladores de mediana y de alta fidelidad
son importados, con un alto costo inicial y de mantenimiento. En cuanto a
simuladores de baja fidelidad, se encuentran desarrollos locales, dispositivos
que representan partes del cuerpo humano, para la enseñanza de procedimientos
concretos como la reanimación cardiopulmonar o la venopunción.
Teniendo en cuenta algunas limitaciones del proyecto, como la variable
económica y el tiempo decidimos enfocarnos
en el desarrollo de biosimuladores para procedimientos concretos. Esta
tipología es hoy catalogada como de baja fidelidad. Sin embargo, nuestra
propuesta no será diseñar un dispositivo para la simulación de una práctica
sino diseñar un escenario/ambiente para
la enseñanza/aprendizaje de prácticas de venopunción. Al definir ambiente
consideramos al conjunto de personas, tiempo y espacio incorporando la
tipología de “pacientes simulados”
(Piña-Jimenez, I. 2015).
El objetivo de articular dispositivos de simulación de baja fidelidad
con pacientes simulados es aumentar el grado de realidad proyectada utilizando
una simulación híbrida.
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| PRIMERA BAJADA DE CONDICIONANTES PARA EL PROGRAMA DE DISEÑO. |
Nos proponemos desarrollar dispositivos de bajo costo y mínimo
mantenimiento para poder asegurar la realización de prácticas simuladas.
La inclusión del paciente simulado nos resulta clave para el trabajo
sobre bioética en una práctica de aprendizaje experiencial (Dewey, J. 2000).
Es fundamental que este ambiente sobre el cual vamos a construir las
nuevas experiencias de aprendizaje se encuentre en la Universidad (no en el
Hospital) para permitir a los estudiantes el uso intensivo y la repetición de
procedimientos y experiencias.
En la próxima etapa de nuestro proyecto de investigación se realizarán
talleres de trabajo con estudiantes de diseño industrial y enfermería para
formular propuestas desde el diseño colaborativo integrando experiencias y
saberes de los equipos interdisciplinarios.
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